miércoles, 30 de junio de 2010

XIV CONGRESO INTERNACIONAL JUVENIL "persevera en lo que has aprendido"


En este XIV Congreso Internacional Juvenil hemos visto como el Señor galardona a aquellos que a pesar se las adversidades han luchado para buscar su presencia, tal ves para muchos el asistir al XIV Congreso Internacional Juvenil, fue una odisea, pues, al verse en la posibilidad de perder su empleo, sus clases, algún examen de suma importancia, etc., pero esto no fue motivo para que menguara su deseo de asistir, como lo dijo uno de los hermanos expositores, “ya el Congreso juvenil es una institución”. Esto marca la pauta de que lo que “Dios a hecho no lo puede deshacer el hombre”.

Fuimos testigos de cómo a florecido el amor fervoroso de los hijos de Dios, al ver desde muy tempranas horas del primer día, como poco a poco se arremolinaban multitud de jóvenes procedente de varias parte del país, y como convergían en un mismo pensar, el de alabar el ¡Nombre Bendito del Señor Jesucristo!


Era evidente el gozo que reflejaba los rostros de los asistentes tanto en los jóvenes como el de los adultos, ver como estos valerosos jóvenes después de cada conferencia, como de sus rostros emanaba un contagiante gozo. No hay duda que Dios premia a los a los que le buscan, por que las bendiciones de Dios, mas que materiales (porque muchos piensan que solo se es bendecido si tienes tu cartera llena de dinero) son espirituales, por eso decía muy acertadamente el salmista “he aquí, tu amas la verdad en intimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría” ¡si! El Señor habla en la intimidad de los corazón, y el es que premia el esfuerzo, dedicación y denuedo de los que por su gracia estuvimos presentes.


CAMBIO GENERACIONAL.
Este fue el tema principal de nuestro Congreso, un cambio de generacional, “dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días: por generación de generaciones son tus años” (Sal. 102:24), “Mas tú eres el mismo, y tus años no se acabaran” (Sal 102:27), Pero hay que ser énfasis de que este cambio no es un cambio de enseñanza o doctrina, si no de los portadores de esta Sana Doctrina, Dios no muda ni cambia y su palabra tampoco, puesto que el mismo dijo “el cielo y la tierra pasaran, mas mis palabras no pasaran” no queramos pues nosotros cambiar esa palabra. Hemos sido enseñados pues en una Sana Doctrina, que es pura, limpia, que habla de amor y solo amor, y que da esperanza al pecador, es pues nuestro deber permanecer en esa Sana Doctrina que es el legado que esos santos hombre de Dios nos han heredado, así como San Pablo le da esta responsabilidad a su hijo Timoteo, (2 Tim 3:14) así también estos santos varones y varonas del Dios altísimo nos han puesto en nuestra manos.


Esto sonaría en una gran responsabilidad, pero mas bien seria un gran honor portar con orgullo la estafeta que se nos ha sido dada, y que algún día también nosotros con lágrimas en nuestros ojos podamos transferir esta preciosa doctrina a la generación que ya se esta gestando y que tal ves sea la generación del rapto, yo no lo se, solo el Padre que lo a puesto en su sola potestad lo sabe, pero ya sea que vivamos o que muramos somos del Señor, y que en aquel día bienaventurado en que los cielos de los cielos se abran, y seamos levantados del polvo y justo con aquellos que se nos han adelantado y con los que vivan en aquel instante, escucharemos aquellas palabras que prorrumpirán en los cielos como el rugido de muchas aguas.

“Bien, buen siervo y fiel;
Sobre poco me has sido fiel,
Sobre mucho te pondré:
Entre en el gozo de tu señor
Venid, bendito de mi Padre,
Heredad el reino preparado para vosotros
Desde la fundación del mundo.”

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